El libro de Lucas — Edición para los abuelos
Primera era — el niño pequeño, cinco años

Edición para los abuelos
Primera era · 15 páginas
Las fotografías fueron compartidas con la casa el 17 de octubre de 2026.
El niño que guardan estas primeras doce fotos tiene cinco años, y las habitaciones de su casa son su mundo entero, y todas están en uso. Pinta rayas de arcoíris, altas, en la pared, y a su lado formas grandes y redondeadas; y en la mesa se queda callado sobre el rojo oscuro y el verde azulado, con la punta de la lengua asomada, una mano pintando y la otra aguantando el papel para que no se mueva — hasta que lo hecho se levanta para enseñarse, en la cocina, donde sostiene cerca de la cámara una figurita pequeña de masa de modelar, verde azulada en la base, verde encima y amarilla en lo alto, con puntitos anaranjados y una bolita violeta puesta en ella, un pedacito rosado apretado entre los dedos de la otra mano, levantada junto a la cabeza, la cabeza inclinada, sonriendo. Construye alto y erizado: una criatura de bloques de cerdas con dos ojos que no se parecen y una pirámide roja por sombrero. Una torre de bloques de colores de arcoíris sigue de pie en su rincón de juegos después de que él se fue, entre la cocinita roja, el vagón de comida de juguete y los dinosaurios amontonados. En ese mismo rincón se sienta con las piernas cruzadas y le habla por teléfono a un dinosaurio, uno verde pequeño pegado a la oreja, con un tiranosaurio rojo de guardia. En la piscina, su cara llena la foto en una sonrisa de cerca, el pelo mojado en rizos húmedos, una toalla verde claro sobre el hombro, y Lorena se asoma detrás de él, sonriendo, con la cabeza recostada cerca de la suya. Lo hace solo, junto al mostrador de una panadería: una rebanada alta de bizcocho de chocolate sujeta por arriba con los dedos de una mano, y la cucharita de plástico cortando con la otra. Y come un guineo como hace la llamada y como maneja el pincel: por completo, con los ojos entrecerrados sobre la mordida. Y se ríe al revés, colgando del sofá, con Woody también al revés sobre él.
Ustedes están allá y Lucas está aquí, creciendo en Miami. No puedo acortar esa distancia, pero puedo hacerles llegar a su hijo — a mi hijo — página a página, tal como es a los cinco años: con las manos en la pintura, una figurita levantada hacia la cámara y un bizcocho cortado por él solo.
Este libro es mi manera de sentarlos en esta sala, aunque sea por un rato.
Con todo mi amor,
su hijo
Este libro llega a sus manos para quedarse cerca. No viene de visita: viene a formar parte de sus días.
No puede acortar la distancia entre Puerto Rico y Miami, ni llenar los días en que no lo ven. Lo que sí puede es otra cosa, más sencilla y más honda: poner a Lucas delante de ustedes tal como es ahora, a los cinco años, en su casa, en sus días comunes, para que lo acompañen aunque sea desde lejos.
Lo que este libro les trae es presencia: al niño mismo, con la edad y el tamaño que tiene hoy, en medio de su vida de todos los días. No es lo mismo que tenerlo al lado, y este libro no finge que lo sea. Pero es tenerlo cerca, de verdad, cada vez que lo abran.
Y este libro no se cierra. Es un libro vivo: seguirá creciendo con él, y vendrán páginas nuevas como viene su vida, para que ustedes puedan seguir viéndolo crecer, página a página.
Este libro se hizo pensando en ustedes.
Ustedes están en Puerto Rico. Lucas vive en Miami. Esa distancia es real, y este libro no pretende disimularla. Ustedes lo ven poco, y eso duele. Su hijo lo sabe, y por eso existe este libro: para que la distancia pese menos, página a página.
Aquí no hay poses preparadas ni retratos de ocasión. Hay momentos de la vida diaria de Lucas a los cinco años, tal como ocurrieron: pintando en la pared de la sala, hablando por teléfono con un dinosaurio de juguete, cortando él solo una rebanada de bizcocho de chocolate en una panadería, riéndose al revés en el sofá. Son escenas sencillas. Son, también, la manera más honesta de conocerlo ahora mismo: por lo que hace, por lo que construye, por lo que le da risa.
Cada página trae la historia de la foto y, después, una nota escrita para ustedes. En esa nota se explica quién aparece, en qué parte de su casa está Lucas, qué está haciendo y qué se puede ver de él en ese momento. Cuando aparece algo que quizás no conozcan — un personaje de una película, un juguete, una palabra escrita en inglés en una camiseta — la nota lo explica con calma. No hace falta saber nada de antemano para leer este libro.
El libro habla en tercera persona. No es una carta de su hijo, aunque nace de su voluntad. Es la voz del propio libro, que guarda la vida de Lucas y ahora se abre para ustedes.
Léanlo a su paso. Vuelvan a las páginas que quieran. Lucas está aquí, a los cinco años, esperando en cada página.
El libro de Lucas — 15 páginas
En inglés — The Book of Lucas, a su índiceA los cinco años, reunido solo de las doce páginas fundadoras de este libro.
Este es Lucas hoy, tal como las doce páginas fundadoras lo muestran. Nada de lo que sigue viene de fuera de esas páginas.
Lucas construye alto y erizado. Su criatura de bloques tiene dos ojos que no se parecen, una pirámide roja por sombrero y ningún lado igual al otro, y se sostiene de pie por sí sola. En su rincón de juegos, una torre alta de bloques de colores quedó en pie sobre la mesa después de que él se fue.
Lucas pinta con decisión. Pega hojas grandes a la pared y las llena de rayas de arcoíris puestas de pie, junto a formas grandes y libres. Cuando el trabajo se pone serio, inclina la cabeza sobre el papel, se le asoma la punta de la lengua junto a la boca, una mano maneja el pincel ancho sobre el rojo oscuro y el verde azulado, y la otra sostiene la hoja para que no se mueva. Y se queda así, un momento y otro momento, sin mirar a la cámara.
Lucas se ríe en medio de todo. En la cocina levanta hacia la cámara la figurita de masa de modelar que hizo. La figurita es verde azulada en la base, verde arriba y amarilla en lo alto, con puntitos anaranjados y una bolita violeta. Con la otra mano, levantada junto a la cabeza, aprieta un pedacito rosado entre los dedos, inclina la cabeza y sonríe. Se acuesta al revés en el sofá, riéndose, con su muñeco vaquero también al revés sobre la cara. Tiene una sonrisa ladina, con la barbilla apoyada en la mano, que su familia conoce bien y llama la sonrisa de quien va a negociar.
Lucas convierte lo que tiene a la mano. Un dinosaurio verde pequeño es un teléfono, y la llamada de mentira se sostiene como una de verdad, con el tiranosaurio rojo de guardia frente a él. En la piscina, su cara llena la foto de cerca, con el pelo mojado en rizos húmedos y una toalla verde claro sobre el hombro. Sonríe directo a la cámara, y detrás de él se asoma Lorena, también sonriendo, con la cabeza recostada cerca de la de él.
Y Lucas hace las cosas solo. En una panadería, sentado ante una mesa de madera, con una mano agarra la cucharita de plástico y corta una rebanada alta de bizcocho de chocolate. Con los dedos de la otra mano toca la parte de arriba de la rebanada para sujetarla, con los ojos puestos en su trabajo. Come con la misma entrega con que construye y pinta: un guineo, sostenido con una mano, recibe su concentración entera, con los ojos entrecerrados sobre la mordida.
Así es su nieto a los cinco años: las manos ocupadas, la imaginación encendida, la risa cerca de la superficie y una independencia que ya se le ve en la panadería. Esto es lo que el libro guarda. Esto es lo que, página a página, queda cerca de ustedes.
Este libro lo guarda y lo compone el guardián del libro. Los relatos de cada página son de Kenny. Las ilustraciones que acompañan a cada fotografía son de Timmy.
La edición pública está compuesta en el registro de cuento del libro: marrón oscuro y envejecido y pergamino, letra con serifa hecha para leer, y el color de acento de cada página sacado de su propia fotografía. Su gemela — esta edición — se guarda en un registro más tranquilo y más grande, para los abuelos que la leen en un teléfono.
Esta edición y su gemela llevan las mismas páginas, en el mismo orden, con una sola excepción: esta edición lleva una página más, “Para los que están lejos”, la página de los abuelos, que va segunda en este libro y existe solo en esta edición. La gemela es la edición pública en inglés, The Book of Lucas.
Este libro crece: páginas nuevas cuando la familia las comparte. Bajo la regla del libro vivo, una página terminada entra en las dos ediciones en cuanto está completa y aprobada, menos una: la página de los abuelos, que entra solo en esta edición. El conteo de páginas de la portada y la línea de páginas nuevas del índice se actualizan en el mismo paso.
Lucas está aquí, a los cinco años, esperando en cada página. Pueden volver a leerlo cuando quieran.
Este libro crece: páginas nuevas cuando la familia las comparte.